lunes, 28 de julio de 2008

"EL CULTO A LA VIRGEN" II

LAS SOLEMNIDADES DE LA VIRGEN

Las solemnidades de la Virgen son tres. La primera de ella cronológicamente hablando se produce a raíz de la proclamación del dogma de la maternidad divina de María en el Concilio de Éfeso del año 431 siendo a partir de entonces cuando el culto a la Virgen se desarrolla de manera clara. Cronológicamente aparece después el dogma de la Inmaculada Concepción de María en el S XIX y a mediados del S. XX se proclama el dogma de la Asunción de la Virgen María a los cielos en cuerpo y alma.

La solemnidad de María, Madre de Dios (antes fiesta de la Circuncisión), es dogma de fe desde que el Concilio de Éfeso en 431 así lo proclamara. Esta fiesta está destinada a "celebrar la parte que tuvo María en el misterio de la salvación y a exaltar la singular dignidad de que goza la santa Madre de Dios, por la que merecimos recibir al autor de la vida" (MC 5). Ese día se celebra también la "Jornada mundial por la Paz", instituida por Pablo VI. La solemnidad de María, Madre de Dios se celebra el 1 de enero. Ocho días después del nacimiento de un niño los judíos practicaban el rito de la Circuncisión, signo visible de la pertenencia al pueblo escogido y de la Alianza con Yahvé, fiesta que la Iglesia recordaba en la octava de Navidad, primer día del año conjuntamente con la solemnidad de la Maternidad de María como Madre de Dios. Fue el Concilio de Éfeso el que proclama a María no sólo como Madre de Cristo sino como Madre de Dios gracias entre otros a San Cirilo que defendió el dogma en contra de la opinión de Nestorio. Así, María no es solo Madre de Cristo sino Theotokos, en latín Dei Genitrix, o sea, Madre de Dios. Este título de la Virgen como Madre de Dios fue el primero que la Iglesia reconoció, siendo el último otro que también hace referencia a su aspecto de Madre, el de Madre de la Iglesia, que comentamos más adelante.


Otra Solemnidad de la Virgen es la Inmaculada Concepción (creencia piadosa defendida expresamente en Puente Genil desde el S. XVI y declarado dogma por Pío IX el 8 de diciembre de 1854 por la Bula Ineffabilis Deus) esta íntimamente ligada a la historia de muchas Hermandades. El Papa Sixto IV introduce esta fiesta en el calendario romano en 1476. En el Misal de San Pío V figuraba sólo como memoria y no será hasta Pío IX en 1854 cuando se proclame como Dogma.

La Pureza de María era especialmente defendida por los franciscanos, siguiendo las enseñanzas de Duns Scotto, y era combatida por los dominicos que seguían la enseñanza de Santo Tomás en el sentido de que sólo Cristo había estado libre del pecado original y que la Virgen fue purificada en el momento de su Concepción. Si Cristo redimió a todos los hombres (redención universal) también redimió a María y si Ella no tuvo pecado original entonces ¿cómo pudo ser redimida? Este razonamiento tomista implicaba que para que la redención fuese universal debía abarcar a toda la Humanidad incluyendo a la Virgen y para que Ella fuera redimida debía haber tenido al menos el llamado “pecado original” que todos los humanos por el hecho de serlo traemos al mundo.

El dogma hay que entenderlo como un privilegio especial concedido a su Madre, ya que la Virgen tuvo una "redención profiláctica": Cristo impidió que tuviese pecado pero ese hecho la Virgen se lo debe a Él luego Ella fue también redimida, aunque de otra forma que el resto de los mortales (como el médico que cura al enfermo o impide, a través de medidas preventivas, que alguien contraiga la enfermedad: en ambos casos el médico es quien cura).

En Puente Genil, la primera mención a la Inmaculada en la documentación examinada aparece en un cabildo celebrado el 26 de septiembre de 1614 y se refiere a la Cofradía de la Limpia Concepción:

“Y se vio en este cabildo una petición que dio Martín del Pino, alférez mayor y hermano Mayor de la cofradía de la Limpia Concepción de Nuestra Señora, por la cual dice que la torre de la iglesia de Nuestra Señora, esté maltratada y promete ruina. Que pide se aderece, a lo cual se acordó que por las razones que se contienen en este cabildo no puede ahora este consejo acudir a lo susodicho por estar muy faltados los propios. Y con esto se acabó dicho cabildo”.

A la vista de estos datos apuntamos la existencia de la Imagen de Nuestra Señora que ya se veneraba, antes de 1650, con el nombre de Concepción en la ermita de la Madre de Dios, en oposición a la explicación tradicional del cambio de advocación de la Imagen a raíz de su proclamación del Voto como Patrona, pues ya en esta última fecha apuntan y precisan en el Voto que “ siempre han venerado”.

La llamada "pía opinión" (defensora de la idea de que la Virgen había sido concebida sin pecado original) era claramente defendida por los franciscanos (Duns Scoto), en unos debates que nacen en el S. XII y en Sevilla era opinión mayoritaria como demuestra el hecho de que el Cabildo de la catedral celebrara la fiesta de la Inmaculada desde 1369. Scoto razonaba de la siguiente manera: dado que las Escrituras no aclaran si la Virgen fue o no concebida sin pecado original y que las opiniones sobre este tema pueden ser tres, él defendía la más favorable a la Virgen. Las tres opiniones se resumen en que o bien la Virgen fue concebida sin pecado original (pía opinión), o bien fue concebida con pecado original y purificada nada más nacer (opinión tomista) o en tercer lugar que fue concebida con pecado original y fue purificada posteriormente.

En 1615 el movimiento inmaculadista en Sevilla llegó a tomar tintes casi de revuelta popular (la llamada por Kendrik "the Marian war") acudiendo una embajada a Roma encabezada por Mateo Vázquez de Leca y Bernardo del Toro para influir en el Papa al objeto de conseguir la proclamación del dogma, cosa que no lograron de Paulo V pero si al menos que no se defendiera en público la opinión contraria mediante la renovación que hizo el Papa de la Constitución de Sixto IV sobre la Concepción Inmaculada. Esto sucedió el 8 de diciembre de 1616.Las únicas fiestas concepcionistas son motivadas por acontecimientos de carácter extraordinario. Las primeras tienen lugar en 1617 y 1622. La de 1617 celebra un decreto el 12 de Septiembre que autoriza la defensa pública de las tesis inmaculistas.

El 26 de Octubre el Cabildo pontanés acuerda hacer una fiesta a la Inmaculada. En junio de 1622 Gregorio XV publica el decreto “Santíssimus”, prohibiendo la defensa pública de las tesis contrarias al misterio de la Inmaculada Concepción. El cabildo decide ofrecer una fiesta a la Limpia Concepción en acción de gracias por el decreto papal.

La posterior Bula de Clemente XIII de 14 de marzo de 1761 por la cual se declaraba a la Inmaculada Patrona principal y Universal de España y las Indias supuso un gran avance en la proclamación del dogma, ya en el S. XIX. El mismo mes que se publicó por parte del Rey Carlos III que el Papa había aceptado su propuesta de nombrar a la Inmaculada Patrona de España y de las Indias, el Rey hizo un decreto para que todo el Reino celebrara de forma especial dicho nombramiento.

En todos los lugares hubo fiestas y misas, pero El Pontón de Don Gonzalo lo hizo de manera más solemne y especial por ser nuestra Patrona y por haber sido los primeros en nombrarla, celebrando siete Funciones Principales. En 1650 La Puente la nombra Patrona, 111 años antes de que en 1761 el Papa la nombrara Patrona de España y las Indias y en 1854 el Papa aprueba el Dogma de la Inamaculada. De tal manera que Puente Genil se adelantó 204 años a la Iglesia Universal en hacer el Dogma. De ahí la importancia del voto que renovamos cada 8 de Diciembre.


La Asunción de la Virgen (15 de agosto) fue declarada dogma de fe el 1 de noviembre de 1950 por Pío XII, con estas palabras:

"Proclamamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial"

(Constitución Apostólica Munificentissimus Deus).

El sentido de esta fiesta es que "María asunta al cielo personifica el estado de gloria que tiene todos los que, como Ella, murieron en Cristo".


La MC dice al respecto: "En la solemnidad del 15 de agosto celebramos la gloriosa Asunción de María al cielo: fiesta en la que recordamos su destino de plenitud y bienaventuranza, la glorificación de su alma inmaculada y de su cuerpo virginal, su perfecta configuración con Cristo resucitado. Fiesta que propone a la Iglesia y a la Humanidad la imagen y la consoladora garantía del cumplimiento de la esperanza final. Pues dicha glorificación plena es el gozoso destino de todos aquellos a quines Cristo ha hecho hermanos, teniendo en común con ellos la carne y la sangre" (MC 6).

Esta creencia ya se venía aceptando desde el S. VI, muy relacionada con la fiesta de la Dormición celebrada desde muy antiguo en las iglesias orientales. Desde el S. VI se celebraba una fiesta en Jerusalén que pasa a Occidente con el nombre de la Dormición de Santa María.

MC: Marialis cultus



Apuntes sobre la Historia de la Pontificia y Real Cofradía
de Ntra. Sra. de la Purísima Concepción,
Madre de Dios Coronada y Patrona de Puente Genil.

sábado, 12 de julio de 2008

"EL CULTO A LA VIRGEN" I


La presencia actual de María en la liturgia católica ha quedado claramente definida fundamentalmente por dos documentos: por un lado por la Constitución promulgada por el Vaticano II sobre la Iglesia denominada “Lumen Gentium” fechada el 21 de noviembre de 1964 que dedica su capítulo VIII a la Santísima Virgen María, Madre de Dios, en el Misterio de Cristo y de la Iglesia y por otro lado la Exhortación Apostólica "Marialis Cultus" para la recta ordenación y desarrollo del culto a la Santísima Virgen, dada por el papa Pablo VI en Roma el 2 de febrero de 1974. El papa Juan Pablo II también ha contribuido a enriquecer el culto mariano con su Encíclica "Redemptoris Mater" de fecha 25 de marzo de 1987 y con las misas de la Virgen María que en número de 46 han completado esta presencia de María en la liturgia católica dejando el culto a la Virgen claramente establecido y en su justo lugar. Estas misas están especialmente dirigidas para la memoria sabatina y para los santuarios marianos de la Cristiandad.

La presencia del culto a la Virgen en la Iglesia católica se deja ver:
En el AÑO LITÚRGICO. La Virgen no tiene ni puede tener un ciclo propio dentro del año cristiano. La SC, documento para la reforma de la Sagrada Liturgia del Vaticano II nos dice en el apartado 103: "En la celebración de este círculo anual de los misterios de Cristo, la santa Iglesia venera con amor especial a la BIENAVENTURADA MADRE DE DIOS, la Virgen María, unida con lazo indisoluble a la obra salvífica de su Hijo; en ella, la Iglesia admira y ensalza el fruto más espléndido de la redención y contempla, como en la más purísima imagen, lo que ella misma, toda entera, ansía y espera ser".

No obstante lo dicho hay un tiempo litúrgico en el cual la presencia de María es muy clara: en Adviento y Navidad. El Adviento es un tiempo especialmente mariano: se celebra la solemnidad de la Inmaculada el ocho de diciembre y ya en tiempos de Navidad la solemnidad de la María, Madre de Dios el uno de enero. La última semana del Adviento, en las ferias del diecisiete al veinticuatro de diciembre es toda una eclosión de María que se refleja en las lecturas y un momento especialmente apto para celebrar el culto a la Madre de Dios. La Cuaresma y el tiempo pascual tienen en la liturgia actual escaso color mariano. Sin embargo, en Semana Santa la presencia de la Virgen al pie de la cruz se hace patente (he ahí a tu hijo... he ahí a tu madre), así como en Pentecostés cuando los Apóstoles, presididos por la Virgen, reciben el Espíritu.

En CADA DÍA se la recuerda durante la misa en la Plegaria Eucarística, que es el centro de la celebración, en algunos de los numerosos prefacios marianos establecidos para las fiestas de la Virgen, en las intercesiones cuando la Iglesia hace memoria de los Santos y en el embolismo tras el Padre Nuestro (si se dice “Líbranos, Señor, de todos los males...y por la intercesión de la gloriosa siempre Virgen Maria...). También se la recuerda en el Credo cuando lo hay ("y nació de santa María Virgen") y en el acto penitencial (si se escoge la fórmula del Yo confieso en la frase "por eso ruego a santa María, siempre Virgen"). La Liturgia de las Horas también recuerda diariamente a la Madre de Dios, concluyendo el Oficio de Completas, último del día, siempre con una antífona mariana de las que existen cinco formularios: Salve Regina; Sub tuum praesidium (Bajo tu amparo nos acogemos); Alma Redemptoris Mater (Madre del Redentor) en Adviento y Navidad; Regina caeli, laetare, alleluia (Reina del cielo, alégrate) en tiempo pascual y Ave Regina caelorum (Salve, Reina de los Cielos) en Cuaresma, antífonas cuyos textos figuran al final del libro. Un lugar ciertamente privilegiado en esta liturgia de las Horas concluir cada día con el recuerdo a María.

En CADA SEMANA en la memoria libre "antigua y discreta" de Santa María en Sábado, día en el cual se pueden decir una de las misas de santa María Virgen. Desde la Edad Media se ha considerado el sábado como día dedicado a la Virgen (en las liturgias orientales es el miércoles). El fundamento de tal elección hay que buscarlo en la tradición, que considera que el sábado, día en que Jesús permanece muerto, es el día en que la Fe y la Esperanza de la Iglesia estuvieron puestas en María como presidenta del Colegio Apostólico. Tiene este día sus propias misas votivas en número de siete.

Tradicionalmente el pueblo cristiano ha tenido en el mes de mayo un recuerdo especialmente ligado a la memoria de María, nacido de elementos de la piedad popular. Al coincidir con el tiempo pascual hay que saber conjugar la presencia de María con la de Cristo, ya que María es en definitiva el fruto más espléndido de la Pascua que nos trae Jesús. Pero especialmente se la recuerda en sus celebraciones propias que son:

* tres solemnidades (María Madre de Dios, Inmaculada Concepción y Asunción)
* dos fiestas (Natividad y Visitación)
* ocho memorias (Nuestra Señora de los Dolores, Nuestra Señora del Rosario, santa María Virgen Reina y la Presentación de Nuestra Señora como memorias obligatorias y Nuestra Señora de Lourdes, el Inmaculado Corazón de María, Nuestra Señora del Carmen y Nuestra Señora de la Merced como memorias libres). Como creencias marianas la Iglesia ha proclamado cuatro dogmas que hacen referencia a María como siempre Virgen (antes, durante y después del parto), a María como Madre de Dios, a su Inmaculada Concepción y a su gloriosa Asunción a los cielos en cuerpo y alma.

A estas festividades habrá que sumarles las propias de cada nación, pueblo o comunidad religiosa. El color litúrgico propio de las fiestas marianas es el blanco y por especial privilegio de la Santa Sede, en España e Hispanoamérica puede usarse el azul en la Inmaculada y en la fiesta de la Medalla Milagrosa, así como la Orden franciscana.

En lo que respecta a los signos de reverencia que se tributan a la Virgen habría que decir que la incensación a las imágenes marianas consiste en dos golpes dobles de incensario. La inclinación de cabeza (reverencia simple) es lo más apropiado ante sus imágenes. Recordamos que la genuflexión está reservada a Jesús sacramentado y a la adoración de la Cruz el Viernes Santo. La Virgen no es persona divina por lo que los signos de adoración son exclusivos para Dios.

En cualquier caso es fundamental siempre tener en cuenta que el único culto que la Iglesia tributa a Dios es el culto cristiano queriéndose decir con esto que el culto a la Virgen y el debido a los Santos está siempre supeditado y en subordinación al culto que se tributa a Cristo que es su punto necesario e imprescindible de referencia. Sin el culto a Cristo lo demás no tiene sentido. Los cristianos adoramos a un solo Dios, un solo Señor y reconocemos un solo bautismo.


viernes, 20 de junio de 2008

"LAS VESTIDURAS SAGRADAS, LOS VASOS Y LOS COLORES LITÚRGICOS"


1.- LAS VESTIDURAS SAGRADAS
Vamos en este breve artículo a analizar algunos de los elementos materiales que forman parte de la Sagrada Liturgia comenzando por las vestiduras. En la celebración litúrgica juegan un papel importante las Vestiduras Sagradas, que así es como hay que llamarlas y reservar el nombre de ornamentos para los elementos que adornan el altar y el presbiterio (SC 128).

El presidente y los demás ministros de la celebración son los únicos que se revisten de modo simbólico para su ministerio. En los primeros siglos del cristianismo no parece que los ministros se revistieran de modo especial, salvo las vestiduras romanas propias de los días festivos. Con el tiempo, al dejar de usarse estas vestiduras para el uso civil se mantuvieron para los actos de culto y de esas vestiduras derivan las actuales.




La vestidura litúrgica básica desde el presidente de la celebración a los acólitos es el alba (túnica blanca) que debe ir ceñida con cíngulo si no queda de por sí suficientemente ceñida al cuerpo, y con el complemento del amito si se precisa ya que su función es cubrir el cuello. Los presbíteros llevan sobre el alba la estola (tira de tela de uso común para todos los ministros ordenados) colgada al cuello con el color litúrgico que corresponda. Los diáconos la llevan cruzada del hombro izquierdo a la cintura. La casulla, que tiene su color litúrgico, es propia de los presbíteros y deriva del manto romano llamado "pénula". La debe llevar el que preside la celebración y en su evolución se ha pasado de las casullas en forma de guitarra, con abundante decoración y bordados a unas más prácticas y acordes a los tiempos actuales.




Otras vestiduras sagradas son: la capa pluvial, el humeral (paño que se pone sobre los hombros para portar o dar la bendición con el Santísimo), tiara pontificia (triple corona usada por los papas y suprimida por Pablo VI), solideo (casquete que cubre la cabeza y se descubre ante el Santísimo y hoy exclusivo de los obispos), mitra (insignia del obispo con doble pico), dalmática (propia de los diáconos y que impropiamente usan los acólitos), el roquete o sobrepelliz (que consiste en una especie de alba que se pone siempre sobre la sotana en algunas celebraciones y cubre por encima de las rodillas), el palio episcopal que es una especie de estola de color blanca salpicada de cruces usado por los arzobispos a modo de escapulario, las vestiduras corales de los canónigos y algunas más.





MATERIA, COLOR, ORIGEN Y SIGNIFICACIÓN DE LAS SAGRADAS VESTIDURAS


En definitiva, las vestiduras sagradas tienen una función pedagógica: distinguen a las diversas categorías de ministros identificándolos, contribuyen al decoro y a la estética de la celebración y con los colores litúrgicos ayudan a entender el misterio que celebramos.


2.- LOS VASOS SAGRADOS


En cuanto a los vasos sagrados los más importantes son: el cáliz o copa donde se pone el vino eucarístico, el copón para guardar las hostias consagradas y la patena, bandejita sobre la cual se deposita la hostia consagrada. Otros que se pueden citar son: el ostensorio y las custodias, ambas para la Exposición y Adoración del Santísimo, las vinajeras con el agua y el vino, la píxide (cajita más pequeña que el copón donde se lleva la Eucaristía a los enfermos) y el ciborio (copa grande o copón con tapadera suelta). La normativa sobre estos objetos hace referencia a que sean de materiales nobles, irrompibles e incorruptibles y que el cáliz no sea de material poroso.






3.- LOS COLORES LITÚRGICOS


En lo referente a los colores litúrgicos que la Iglesia emplea para celebrar los actos litúrgicos diremos que actualmente son seis: el blanco, color de la verdad, para todo el tiempo pascual y navideño, para las fiestas del Señor (salvo excepciones), de la Virgen, de los santos y santas, confesores y vírgenes como partícipes de la Pascua de Cristo así como para el sacramento de la Unción. 


El rojo, color del martirio, para el Domingo de Ramos, Viernes Santo, Pentecostés, Exaltación de la Santa Cruz, fiestas del Espíritu Santo y fiestas de apóstoles y mártires pudiéndose usar también en el sacramento de la Confirmación.


El verde, como esperanza de la venida del Señor, se usa los domingos y ferias del tiempo ordinario; el morado, color penitencial, se usa en Adviento y en Cuaresma.  El negro se podría emplear en misas de difuntos, aunque hoy día hay sacerdotes que rehusan de este color, dejándolo a facultad del Sr. Obispo. También el rosa es color litúrgico, significando alegría y pudiéndose usar el III domingo de Adviento y el IV de Cuaresma en los llamados domingos de Gaudete y Laetare respectivamente.


Por especial privilegio de la Santa Sede, en España e Hispanoamérica puede usarse el azul en la Inmaculada y en la fiesta de la Medalla Milagrosa, así como la Orden franciscana. Con respecto al uso del color azul, nos cuenta Alejandro Guichot que el arzobispo  D. Jaime Palafox pleiteó entre otros asuntos de la liturgia hispalense para suprimirlo, con el color azul, del cual la Congregación de Ritos declaró que no era lícito en la Iglesia. Mas tarde, el papa Pío VII en 1819 otorgó privilegio especial a la Catedral sevillana para usarlo en la Octava, y la Congregación de Ritos amplió este privilegio en 1879 a todas las iglesias del Arzobispado y poco después a todas las iglesias que lo pidieran a Roma aunque no aparece en el Misal romano. También se pueden usar otros colores en grandes fiestas si el color supone una mayor solemnidad, como por ejemplo el dorado.




Con respecto a los colores de las vestiduras (sotana) de los clérigos el blanco es el color propio del Papa, el rojo de los cardenales, el morado para los obispos y el negro para los presbíteros. El clero regular tiene sus propios hábitos. El solideo, pieza de tela en forma de casquete que cubre la coronilla de algunas dignidades y que tiene el origen de su nombre (sólo ante Dios del latín soli Deo) ya que sólo se quita ante el Santísimo, en la Consagración y en la Adoración de la Cruz del Viernes Santo, tiene el mismo color que la sotana. Las estolas van a juego con el color litúrgico del día. Para administrar el sacramento de la reconciliación se debe usar estola morada (penitencial).

Terminamos con una breve referencia a los signos distintivos de los cardenales. El color suyo propio es el rojo como ya hemos dicho y signos distintivos son: el anillo como símbolo de fidelidad al Papa y el birrete rojo. El capelo, sombrero muy aparatoso con borlas rojas y las amplias capas hoy ya no se usan. El tratamiento que les corresponde es el de Eminencia Reverendísima.



Daniel J. Carmona


"SOLEMNE FUNCIÓN EN HONOR DE S. JUAN BAUTISTA"


La Hermandad de San Juan Bautista, patrón de la Ribera Baja, celebra hoy Solemne Función a las 21.30 h, en honor de su titular en la Iglesia de San Juan Bautista de esta aldea.


Posteriormente, el Domingo 22 a las 11.00 h será oficiada otra misa, en la cual recibirán la Sagrada Forma por primera vez los niños que hacen su Primera Comunión.

Ambas eucaristías serán oficiadas por el Rvdo. P. D. Antonio Tejero Díaz, Párroco de Santiago el Mayor y Aldeas.


A las 20.00 h del Domingo 22, San Juan Bautista saldrá en procesión acompañado por la Banda de Música Inmaculada Concepción.

miércoles, 11 de junio de 2008

"EL AÑO LITÚRGICO"

El ritmo semanal con el domingo como día central es el primer eslabón de la cadena del Año litúrgico. Con el tiempo, un domingo destacó sobre los demás: fue el domingo de Pascua. En rigor, todos los domingos del año son domingos pascuales, pascua semanal. La Iglesia desde el S. V ha impuesto la obligación de santificar el día del Señor, día que comienza en las Vísperas, o sea, en la tarde anterior (sábado) siguiendo la costumbre judía de contar los días. También las solemnidades comienzan en la Víspera. Por este motivo la misa vespertina del sábado "vale" para cumplir el precepto dominical porque en rigor ya es domingo (CDC 1247-1248). El domingo pascual, núcleo del Año litúrgico, quedó fijado por el Concilio de Nicea reunido el año 325 que dispuso que la Pascua se celebrase el domingo posterior al primer plenilunio del equinoccio de primavera, o dicho de otra manera, el domingo que sigue a la primera luna llena que haya después del 22 de marzo. Por este motivo, la Pascua de Resurrección es fiesta variable, ya que depende de la luna y necesariamente deberá oscilar entre el 22 de marzo y el 25 de abril. Los poetas y pregoneros muy acertadamente han aprovechado esta circunstancia para decir que la luna sale a ver a la Macarena o que la luna se asoma para ver al Gran Poder aunque es justamente lo contrario, salen cuando hay luna. Una vez fijado el domingo pascual de cada año se establecen los demás tiempos movibles y sus fiestas: el tiempo pascual (cincuenta días posteriores) y el tiempo cuaresmal (cuarenta días atrás) además de las solemnidades que dependen de la fecha de Pentecostés (Santísima Trinidad, Corpus Christi, Sagrado Corazón).

El Año Litúrgico puede decirse que se compone de tiempos “fuertes”(Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua) en los cuales se celebra un misterio concreto de la historia de la Salvación y otro tiempo llamado Tiempo Ordinario en el cual no se celebra ningún aspecto concreto sino más bien el mismo misterio de Cristo en su plenitud, especialmente en los domingos. Este Tiempo Ordinario transcurre partido y dura treinta y tres o treinta y cuatro semanas.

TIEMPO DE ADVIENTO. El año litúrgico comienza en las vísperas del primer domingo de Adviento, que es siempre el domingo más cercano al día 30 de noviembre, festividad de san Andrés. Dura cuatro semanas con sus respectivos domingos.

TIEMPO DE NAVIDAD. Abarca desde el veinticinco de diciembre hasta el domingo posterior a la Epifanía(6 de enero). Ese domingo celebramos el bautismo del Señor.

TIEMPO ORDINARIO, PRIMERA PARTE. Abarca desde el lunes posterior a la fiesta del Bautismo del Señor hasta el martes anterior al Miércoles de Ceniza.

TIEMPO DE CUARESMA. La Cuaresma, tiempo de preparación para la Pascua de Cristo, es un tiempo claramente penitencial. "Actualmente, el cómputo matemático hace de nuestra Cuaresma un período de cuarenta y cuatro días, incluidos el miércoles de Ceniza y el Jueves Santo" (Jesús Castellano). Incluye cuarenta días de penitencia, excluyendo los cinco domingos de Cuaresma y el de Ramos (el domingo siempre es día festivo) y añadiendo los días del Viernes y Sábado Santo, ya en pleno Triduo Pascual. En sentido estricto, la Cuaresma abarca desde el miércoles de Ceniza hasta la misa vespertina de la Cena del Señor del Jueves Santo (NUALC 29).

SEMANA SANTA. Es la semana que abarca desde el Domingo de Ramos en la Pasión del Señor hasta la Vigilia Pascual del Sábado Santo. Incluye al Triduo Pascual, que comienza con la Misa vespertina en la Cena del Señor, del Jueves Santo y se prolonga Viernes, Sábado Santo y el domingo pascual. Triduo del Señor muerto, enterrado y resucitado. Es un error muy extendido hoy día seguir llamando Domingo de Pasión al domingo anterior al de Ramos (V de Cuaresma) cuando hoy día el domingo de Pasión es el mismo del de Ramos ya que se denomina Domingo de Ramos en la Pasión del Señor.

TIEMPO PASCUAL. Abarca los cincuenta días posteriores a Pascua de Resurrección (cincuentena pascual), incluyendo el domingo pascual, y se distinguen tres períodos:
* Octava de Pascua, que son los ocho días posteriores y deben considerarse como un solo día festivo. Termina en las Vísperas del II Domingo de Pascua.
* Tiempo Pascual hasta la Ascensión
* Tiempo Pascual después de la Ascensión.
El domingo de Pentecostés, que se celebra a los cincuenta días de Pascua, es el colofón del ciclo pascual, no debe pues considerarse como una nueva Pascua.

TIEMPO ORDINARIO, SEGUNDA PARTE. Abarca desde el lunes posterior a Pentecostés hasta las Vísperas del primer domingo de Adviento. El domingo anterior al primero de Adviento, último del Año litúrgco, celebramos la solemnidad de Cristo Rey.
Los días que no son domingos de cualquier tiempo se llaman ferias. Según la costumbre latina, el lunes recibe el nombre de "feria segunda" y así sucesivamente hasta la feria sexta (viernes). Recuérdese el nombre tan clásico y venerable de "feria V in Coena Domini" al Jueves Santo y el de "feria VI in Passione Domini" al Viernes Santo. El sábado tiene su nombre propio heredado de los judíos (Sabbat que significa descanso). El dies domínica, (kyriaké emera) es el domingo, el día del Señor. Ese día fue el de la resurrección de Cristo. Así nos lo cuentan los evangelistas (Mateo 28.1-7; Marcos 16. 1-8; Lucas 24.1-12; Juan 20. 1-10). Es también ese día el elegido por Jesús Resucitado para aparecerse a sus discípulos en el camino de Emaús y en el Cenáculo. También al domingo se la ha llamado el “octavo día” por los Padres de la Iglesia, haciendo referencia al tiempo nuevo que abre la resurrección y en otro sentido se le ha llamado el “tercer día” si se mira desde la perspectiva de la Cruz. De los simbolismos expuestos considerarlo como primer día de la semana será el más importante.

Terminamos con las palabras que la Constitución Litúrgica del Vaticano II (S.C.) nos dice sobre el año litúrgico:
"La Santa Madre Iglesia considera deber suyo celebrar con un sagrado recuerdo en días determinados a través del año la obra salvífica de su divino Esposo. Cada semana en el día que llaman del Señor, conmemora su resurrección, que una vez al año celebra, junto con su santa pasión, en la solemnidad de la Pascua. Además, en el círculo del año desarrolla todo el misterio de Cristo, desde la Encarnación y la Navidad hasta la Ascensión, Pentecostés y la expectativa de la dichosa esperanza y venida del Señor. Conmemorando así los misterios de la redención, abre las riquezas del poder santificador y de los méritos de su Señor, de tal manera que, en cierto modo, se hacen presentes en todo tiempo para que puedan los fieles ponerse en contacto con ellos y llenarse de la gracia de la salvación.

En la celebración de este círculo anual de los misterios de Cristo, la santa Iglesia venera con amor especial a la bienaventurada Madre de Dios, la Virgen María, unida con lazo indisoluble a la obra salvífica de su Hijo... Además, la Iglesia introdujo en el círculo anual el recuerdo de los mártires y de los demás santos que, llegado a la perfección por la multiforme gracia de Dios, y habiendo ya alcanzado la salvación eterna, cantan la perfecta alabanza de Dios en el cielo e interceden por nosotros" (Sacrosanctum Concilium 102, 103, 104).


Siglas empleadas:
CDC: Código de Derecho Canónico.
NUALC: Normas Universales para el Año Litúrgico.
SC.: Sacrosanctum Concilium.

jueves, 29 de mayo de 2008

"SOLEMNE FUNCIÓN EXTRAORDINARIA EN LA HDAD. DE LA CENA"


La Antigua Cofradía y Hermandad Sacramental de la Sagrada Cena de Jesús y Nuestra Señora del Amor celebran el próximo Sábado día 31 de Mayo a las 19.00 h de en la Parroquia de San José, SOLEMNE FUNCIÓN EXTRAORDINARIA conmemorativa del XXV Aniversario Refundacional.

La Sagrada Cátedra será ocupada por el Rvdo. P. D. Pedro Vicente Cabello Morales, Delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Vicario Parroquial de El Salvador y Santo Domingo de Silos en Córdoba.

La ceremonia estará presida por el Santísimo Cristo de la Cena y Nuestra Señora del Amor en su Paso Procesional, siendo bendecido durante el transcurso de la misma el nuevo techo de Palio.

Durante la Función intervendrá la Schola Cantorum Santa Cecilia.

martes, 20 de mayo de 2008

"SOLEMNES CULTOS A JESÚS SACRAMENTADO"

El Arcipreste, Sacerdotes y la Archicofradía del Corpus Christi dedican Solemnes Cultos a JESÚS SACRAMENTADO en la Parroquia Matriz de Nuestra Señora de la Purificación.


SOLEMNE TRÍDUO

Durante los días 22, 23 y 24 de Mayo tendrá lugar el Solemne Tríduo dando comienzo a las 19.30 h con Exposición de su Divina Majestad, Rezo del Santo Rosario, Bendición y Reserva, dando paso a la Santa Misa a las 20.00 h. Durante el Tríduo ocuparán la Sagrada Cátedra los Reverendos Señores D. José Manuel Gordillo Márquez, D. Rafael Caballero Torrero y D. Antonio Tejero Díaz.


SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI

El Domingo día 25 a las 19.30 h, en la Parroquia de San José se celebrará la Solemnidad del Corpus Christi con Solemne Función presidida por el Reverendo Padre D. José Joaquín Cobos Rodríguez, Arcipreste de la Villa y concelebrada por los Sacerdotes de la Villa. Durante la Misa intervendrá la Schola Cantorum Santa Cecilia.


SOLEMNE PROCESIÓN

Tras la Eucaristía, a las 20.30 h, saldrá el cortejo, al que asistirán las Hermandas y Cofradías con sus insignias, Autoridades Civiles, Militares y Eclesiásticas siguiendo el siguiente itinerario: Plaza de España, Manuel Reina, Susana Benítez, Paseo del Romeral y Aguilar hasta llegar al Santuario de la Concepción, donde se impartirá la bendición.

El acompañamiento musical correrá a cargo de la Banda de Música Inmaculada Concepción y el paso estará al mando de Antonio Maíz.

jueves, 24 de abril de 2008

"DESAMPARADOS - SOLEMNE MISA DE ACCIÓN DE GRACIAS"


Las Hermanitas de los Ancianos Desamparados y la Fervorosa y Venerable Hermandad de Nuestra Señora de los Desamparados y Santa Teresa de Jesús Jornet, consagrán en honor y a la mayor gloria de

Santa Teresa de Jesús Jornet

Patrona de la ancianidad y Fundadora de la Congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, Solemne Misa de Acción de Gracias con motivo del 50 Aniversario de su Beatificación.


Tendrá lugar el Domingo 27 de Abril de 2008, a las 18.00 h., en la Iglesia de Ntra. Sra. de los Desamparados, siendo concelebrada por todos los sacerdotes de la Villa y estando presidida por el Excmo. y Rvdmo.

MONSEÑOR JUAN JOSÉ ASENJO PELEGRINA

Obispo de la Diócesis de Córdoba

Durante la celebración de la eucaristía intervendrá una Coral de voces mixtas.


viernes, 18 de abril de 2008

"LA COMUNIÓN EN CASA DEL ENFERMO"


Algunos enfermos y ancianos se sienten relegados de la comunidad y la familia. Ya no pueden asistir diariamente a la iglesia, ni siquiera el domingo. Necesitan por tanto un acompañamiento pastoral más cercano y adaptado. Los sacerdotes no pueden atenderlos en domingo, ni en la hora más acomodada al enfermo. Para que el gran don de la comunión eucarística estuviera al alcance de todos, la Instrucción “Inmensae charitatis” establecía la posibilidad de instituir ministros extraordinarios de la comunión para los enfermos, y en casos extraordinarios también en el templo.

Hoy día y en algunos contextos sociales, el sacerdote o el diácono aún llevan la Eucaristía en procesión al enfermo, usando un alba, o sotana y sobre­pelliz, con una estola blanca y el paño humeral. Puede acompañarle un acólito u otra persona llevando una vela. Es tradicional tocar una cam­pana para avisar que se está llevando la Eucaristía.

Aunque es muy bueno que no se olviden estas tradiciones, en sociedades pluralistas, en la práctica actual, el sacerdote, diácono o persona autorizada –ministro extraordinario de la comunión, tanto varón como mujer– lleva con reverencia la Eucaristía a los enfermos sin ceremonia pública, vistiendo su traje ordi­nario. Utiliza, si es ministro ordenado, una «estola de bolsillo» que debe ser preferiblemente reversible: de color blanco por un lado, y morada por otro porque el sacramento de la Penitencia es parte del ministerio con los enfermos. Lleva la Eucaristía en una píxide, que puede transportarse dentro de una bolsa de cuero o de algún otro material fino y debe haber sido bendecida. Esta bolsa, unida a una cadena o cordón, se pone alrededor del cuello y se introduce en el bolsillo interior. El sacerdote también debe llevar un pequeño corporal, un purificador (ambos, generalmente, se mantienen doblados dentro de la bolsa de la píxide), un pequeño recipiente con agua bendita y el libro del ritual de la comunión a los enfermos. La píxide debe purificarse después de cada uso.

El sacerdote se debe poner la estola de bolsillo antes de arrodillarse y tomar la Eucaristía del sagrario para depositarla en la píxide. Después, debe ir directamente a la casa del enfermo, sin entretenerse en otros asuntos mientras lleve la Eucaris­tía. Debe ser consciente de la importancia de la sagrada responsabilidad que le ha sido encomendada.

En la habitación del enfermo, sobre una mesa o una silla próxima a la cama, se debe preparar lo siguiente: un mantel (un crucifijo, si es posi­ble), una vela (o velas), un vaso de agua (un acetre de agua bendita y un hisopo para asperger si el sacerdote o diácono no traen agua ben­dita). Se pueden poner flores frescas encima de la mesa. Estas prepa­raciones se pueden modificar en caso de emergencia, o de condiciones difíciles. Es muy bueno que el enfermo sepa exactamente cuándo va a llegar el sacerdote o diácono. Recordar que los enfermos están exentos del ayuno eucarístico de una hora.

Al llegar, el celebrante se dirige directamente a la habitación del enfermo. Como es costumbre, por reverencia a la Eucaristía, el celebrante no debe ini­ciar una conversación con los de la casa hasta que se haya terminado el rito. Primero saluda al enfermo y a los presentes, según las fórmulas del ritual. Después toma el corporal, lo desdobla y lo pone sobre la mesa, deposita la píxide sobre la mesa y se arrodilla. En este momento todos los presentes deben arrodillarse en adoración durante un breve espacio de tiempo.

Entonces, el celebrante puede asperger al enfermo y a los presentes con agua bendita, mientras dice alguna de las fórmulas previstas por el ritual. Si el celebrante es un sacerdote, se puede celebrar el sacramen­to de la Penitencia, en cuyo caso los presentes deben abandonar la habi­tación mientras dure la confesión. Si la persona enferma no necesita el sacramento, se continúa con el rito penitencial.

Después sigue una breve liturgia de la palabra. El celebrante u otra per­sona lee algunos versos sugeridos por el ritual. A continuación hay un momento de silencio; luego, el celebrante puede explicar brevemente las lecturas, comentando la aplicación que tienen a las necesidades del enfermo y de los que le cuidan. Si el celebrante tiene que visitar a varios enfermos, esta parte del ritual se puede reducir a recitar con reverencia un verso eucarístico de la Sagrada Escritura.

El rito de la Comunión comienza con la oración del Señor, el Padrenuestro. Después, el celebrante hace una genuflexión, abre la píxide, toma la Hostia, que sostiene sobre la píxide abierta, y la muestra al enfermo diciendo: «Este es el Cordero de Dios...» u otro texto aprobado. Una vez que todos los presentes han respondido: «Señor, no soy digno...», el celebrante admi­nistra la Eucaristía al enfermo y a los que están presentes y quieran recibir al Señor. El celebrante u otra persona puede ofrecer un poco de agua si alguno tiene dificultad para tragar la Hostia. Si el enfermo tiene dificultad en la deglución se puede prever que tome la Sangre del Señor.

Después de administrar la Comunión, el celebrante deposita la píxide sobre la mesa, la cierra y hace una genuflexión si todavía queda alguna Hostia. Si está vacía, echa un poco de agua en la píxide y purifica sus dedos. Si es necesario, consume la ablución y seca la píxide con el puri­ficador. Y luego la guarda con los lienzos en la bolsa.

Se pueden tener unos breves minutos de silencio. A continuación, el celebrante dice: «Oremos» y, si no hubo un momento de reflexión previo hace una pausa para rezar en silencio. Después dice una de las oraciones ­ de la Comunión. Finalmente, da una de las bendiciones previstas en el ritual. Sin embargo, si todavía está el Santísimo Sacramento en la píxide, hace una genuflexión, toma la píxide y dirigiéndose al enfermo y a los presentes, hace la señal de la cruz lentamente sin decir nada. Cuando se imparte la bendición eucarística, todos deben estar arrodillados en actitud de oración.

Nota: Píxide es un copón o caja pequeña en que se guarda el Santísimo Sacramento o se lleva a los enfermos.


miércoles, 16 de abril de 2008

"ROMERÍA DE SAN MARCOS"

SANTA MISA

El Sábado 19 de Abril, a las 21.00 h, tendrá lugar en la Iglesia de la Asunción (Hospital) Santa Misa en honor de San Marcos con motivo del día de su onomástica el próximo día 25 de Abril. Durante la celebración litúrgica se llevará a cabo una ofrenda floral y se intenpretarán cantes a cargo de los cantaores flamencos locales Francisco Baena "Frasquito" y Miguel Angel Garrido, acompañados a la guitarra por Víctor Serrano.


ROMERÍA

Posteriormente, el día 20 Abril, Domingo, tendrá lugar la Romería con la Sagrada Imagen de San Marcos. A las 10.00 h saldrá la Hermandad acompañando a su Titular desde la Iglesia de la Asunción (Hospital) hasta llegar al Parque Forestal "Príncipe de Asturias", situado en la zona de "El Garrotalillo". Durante la procesión romera acompañará el Coro "Virgen de la Estrella".

El itinerario que seguirá la Hermandad es el siguiente: Aguilar, Veracruz, Adriana Morales, Plaza del Romeral, Avda. Susana Benítez, Poeta García Lorca, Industria y Parque Forestal "Príncipe de Asturias".